Coahuila cierra campañas con el Congreso en disputa: Morena busca romper la mayoría del PRI
Autor: Gerardo Garza Castilla
Este 7 de junio se renovarán las 25 diputaciones del Congreso local. Pero la elección también medirá si el PRI conserva el control político del estado o si Morena logra abrir una grieta legislativa rumbo a las próximas disputas electorales...
Coahuila llega al cierre de campañas con una elección que, en apariencia, solo renovará el Congreso local. Pero detrás de las boletas hay una disputa más amplia: Morena busca arrebatarle al PRI la mayoría legislativa, mientras el priismo intenta defender uno de los espacios clave de poder que todavía conserva en el estado.
El próximo 7 de junio, las y los coahuilenses elegirán a quienes integrarán la nueva Legislatura local. En total estarán en juego 25 diputaciones: 16 de mayoría relativa, es decir, las que se ganan distrito por distrito, y 9 de representación proporcional, asignadas de acuerdo con la votación de los partidos.
No es una elección menor.
El Congreso local aprueba presupuestos, reforma leyes, revisa cuentas públicas, designa o participa en nombramientos relevantes y puede funcionar como contrapeso del Poder Ejecutivo. Por eso, más que una contienda de medio camino, esta elección se ha convertido en una medición del equilibrio político en Coahuila.
Durante años, el PRI ha mantenido una posición dominante en el estado. Aunque Morena gobierna el país y ha avanzado en buena parte del mapa nacional, Coahuila se ha mantenido como uno de los territorios donde el priismo conserva estructura, gobierno y capacidad territorial.
Esa es precisamente la disputa de fondo.
Para el PRI, conservar la mayoría en el Congreso significa mantener gobernabilidad, control legislativo y margen de operación para el gobierno estatal. También significa sostener el argumento político de que Coahuila sigue siendo una excepción frente al avance nacional de Morena.
Para Morena, en cambio, la elección representa una oportunidad de convertir el Congreso en el primer gran espacio de contrapeso al priismo local. No necesariamente necesita ganar todo para cantar victoria: le basta con reducir la mayoría del PRI, crecer en distritos estratégicos y obligar a una nueva negociación legislativa.
En ese sentido, la elección no se medirá únicamente por cuántas diputaciones gane cada partido. También se medirá por el tamaño del bloque que logre construir cada fuerza.
La narrativa de Morena: convertir la elección legislativa en plebiscito local.
Morena no necesita presentar esta elección como una simple renovación legislativa. Su narrativa es otra: “ya cámbiale”.
La apuesta es convertir la elección en una evaluación del régimen priista local. No solamente preguntar quién será diputado, sino plantear si Coahuila debe seguir con un Congreso alineado al Ejecutivo estatal.
Morena y PT van juntos bajo la coalición Sigamos Haciendo Historia en Coahuila, mientras el PRI va con UDC en Alianza Ciudadana por la Seguridad; el rompimiento de coaliciones amplias dejó un tablero más fragmentado que en elecciones anteriores.
Ese dato importa porque Morena puede crecer no solo ganando distritos, sino aprovechando la fragmentación opositora, el desgaste del PRI y la votación proporcional.
El mensaje nacional de Morena también está metido en la elección: si logra avanzar en Coahuila, puede venderlo como señal de que la 4T ya penetró el bastión priista más resistente del país.
La lectura hacia 2029.
Si el PRI conserva una mayoría cómoda, podrá presentar el resultado como una ratificación del llamado modelo Coahuila: estabilidad, seguridad, continuidad y control institucional. Sería, además, un respaldo político para la segunda mitad del sexenio estatal.
Si Morena avanza de manera importante, aunque no consiga la mayoría absoluta, podrá vender el resultado como una señal de desgaste del PRI y como prueba de que la llamada Cuarta Transformación sí puede competir en uno de los bastiones más resistentes del priismo nacional.
Y si el resultado deja un Congreso fragmentado, el escenario cambiaría de fondo: el PRI podría seguir siendo la fuerza principal, pero ya no tendría la misma facilidad para aprobar su agenda sin negociación.
Por eso, el cierre de campañas no solo marca el final de una etapa electoral. Marca el inicio de una pregunta más profunda: ¿Coahuila mantendrá un Congreso alineado al grupo político que gobierna el estado o abrirá una nueva etapa de contrapesos?
La respuesta no está solo en los mítines, los cierres de campaña o los discursos de los partidos. Está en los distritos, en la participación ciudadana, en el voto proporcional y en la capacidad de cada fuerza para movilizar a sus bases el día de la elección.
El PRI llega a la jornada con la obligación de defender su mayoría. Morena llega con la oportunidad de demostrar que puede crecer en terreno difícil. Y la ciudadanía llega con una decisión que va más allá de elegir diputadas y diputados.
Este domingo, Coahuila no solo votará por nombres en una boleta.
Votará por quién tendrá la llave del Congreso.
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