Divorciarse en Coahuila: la familia cambia antes de que cuadren las cuentas.

Autor: Gerardo Garza

Una lectura de los divorcios, la caída de la fecundidad y el costo de sostener dos hogares.

Una separación puede dejar intactas muchas obligaciones. La escuela sigue ahí, la comida también y, cuando hay hijos, el cuidado no termina con la firma. Lo que sí puede cambiar de inmediato es la cuenta de la vivienda: donde antes se compartían techo, servicios y gastos, ahora puede ser necesario sostener dos domicilios con ingresos que no se han duplicado.

Coahuila registró 48.2 divorcios por cada cien matrimonios celebrados en 2025, por encima de los 31.6 nacionales, según la publicación de los resultados de INEGI recogida por Vanguardia. La proporción merece atención, aunque no significa que casi la mitad de quienes se casaron ese año se divorciara. Las bodas nuevas y las rupturas de matrimonios anteriores aparecen juntas en esa cuenta. [1]

Al mismo tiempo, México está teniendo menos hijos. Esa coincidencia invita a juntar dos historias que suelen contarse por separado: la transformación de las parejas y la posibilidad económica de formar una familia. Pero antes de concluir que una explica la otra hay que resolver una pregunta más concreta: ¿qué sabemos de los hijos de quienes se divorcian y qué pasa con el presupuesto cuando un hogar se convierte en dos?

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