Más nacimientos de madres menores que Nuevo León: la comparación que Coahuila debe atender.
Autor: Gerardo Garza
Las tasas muestran una brecha; el presupuesto educativo, por sí solo, no explica su origen ni mide la prevención.
La escuela puede organizar buena parte de la vida adolescente: horarios, amistades y expectativas sobre lo que viene después. Pero la información sobre sexualidad sólo cumple su propósito si puede convertirse en decisiones y en acceso a servicios. Entre conocer un tema en clase y conseguir atención confidencial puede existir una distancia que un presupuesto general no alcanza a describir.
En 2025 se registraron en Coahuila 2,216 nacimientos de madres de entre diez y diecisiete años; en Nuevo León fueron 2,007. INEGI permite hacer una comparación más útil que la de los totales: las tasas fueron de 9.6 y 5.2 por cada mil mujeres de esas edades, respectivamente. La diferencia persiste cuando se considera el tamaño de la población adolescente. [1]
Coahuila no puede despachar esa brecha como una consecuencia de tener más habitantes; tampoco basta con señalar los cerca de treinta mil millones de pesos asociados a educación en el presupuesto de 2026. La pregunta es qué ocurre en la conexión entre escuela, salud y protección, y qué evidencia permitiría distinguir una carencia de información de una barrera para usarla.
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