Saltillo construye hacia arriba; el ingreso no alcanza a todos por igual.

Autor: Gerardo Garza

Tierra más cara, rentas de distintos segmentos y una economía estatal en contracción explican una ciudad de contrastes.

Las torres de Saltillo ofrecen una manera visible de contar el crecimiento: más pisos, nuevos departamentos y desarrollos que reúnen vivienda, oficinas y comercio. Es una historia que se reconoce desde la calle. Para quien busca dónde vivir, sin embargo, el cambio se mide de otra forma: cuánto cuesta entrar, cuánto queda después de pagar y qué tan lejos queda el trabajo.

Vanguardia reportó este 30 de septiembre aumentos de entre 15 y 20% en el valor de la tierra al norte de la ciudad, a partir de declaraciones de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios. El dato habla de suelo y de una zona específica. Convertirlo en «Saltillo es 20% más caro» borraría las diferencias entre terrenos, casas, rentas y compras de todos los días. [1]

La otra imagen es menos visible: la actividad económica de Coahuila cayó 4.7% anual en el primer trimestre de 2026, según INEGI. Es un resultado estatal, no una medición exclusiva de Saltillo. Aun así, obliga a mirar detrás del paisaje inmobiliario: ¿cómo puede encarecerse una parte de la ciudad mientras la economía de su estado se contrae, y quién puede pagar esa nueva oferta? [2]

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